Mi ingenuidad

8 de diciembre de 2010

No soy de ventilar mi vida en cualquier lado, por lo menos eso creo (aquellos que suelen seguir este blog pueden confirmar o negar esto que acabo de decir). Me considero, dentro de todo, una persona bastante reservada; y eso es algo un poco complicado, si nos ponemos a pensar en todos los tipos de medios de comunicación que tenemos al alcance de nuestras manos día a día. Ni hablar de los sites en internet que para permitirnos entrar hasta nos preguntan de qué color son las medias que tenemos puestas (estoy siendo algo exagerada, lo sé jeje).
Sé que más de una vez escribí sobre algo que me había pasado, etc., etc. etc., pero no era algo que era "súper privado", sino, por lo general, eran situaciones cómicas, o, por lo menos,así lo creí siempre.

La aclaración (algo extendida, lo reconozco) anterior, no la hice "porque sí", si no, porque creo que por primera vez desde que escribo en este blog, voy a hablar algo que normalmente consideraría privado y no escribiría.

Dicen que lo bueno dura poco y creo que todos estamos de acuerdo en decir que es una afirmación muy cierta. Aquellos que hayan leído el post anterior a este, seguramente, pudieron percatarse de que estaba pasando por un momento en mi vida en el que estaba contenta, por así decirlo.
¿Qué pasó finalmente? estarán preguntándose todos ustedes, ¿no?. Bueno, lamentablemente, la vida me demostró una vez más que los momentos buenos no son para siempre y así como todo lo que a uno le gusta "fácil viene, facil se va". Igualmente eso no es lo peor de todo. Y acá es donde me porngo a contar (muy resumido, por cierto) lo privado que normalmente no contaría.

Aquellos que realmente me conocen saben (o eso creo) que soy una persona bastante desconfiada, no por mala, sino porque así me hizo la vida. Pero, contradictoriamente, soy demasiado ingenua en algunas oportunidades y esta que voy a relatar es una de ellas.

Conocí a alguien en el hospital en donde mi hermano está internado hace casi 3 meses. Nos caímos bien, como quien dice. Lo extraño es que esa persona era menor a mí, pero eso no es importante.
Las vueltas de la vida, hicieron que "nos pongamos a salir" y todas esas tonterías.
Fueron casi 2 meses hermosos, en donde me sentí querida por alguien por lo que soy. Y quizás el hecho de encontrar una persona que me dijera lo que yo necesitaba escuchar, me cegó totalmente (quizás) a cómo era en realidad dicha persona.
Lo "trágico" (no encuentro a estas horas otra palabra para describirlo) es que después de que uno cree que conoce a alguien (bueno, lo que se puede llegar a conocer en un par de meses), es cuando todo lo que en ese momento es color de rosas, se torna negro. Y otra vez más, una desilusión en la vida de La Extraña Lola, como si necesitara de eso en este período de mi existencia.

Por confiar, o quizás por ingenua, una noche como todas, me pasa a buscar este ser que, se suponía, era mi novio, y me dice de tomar una cerveza (yo no soy de tomar mucho, pero al ver que estaba insistente, acepté). Lo que yo en ese momento no sabía es que dentro de aquel envase también habían pastillas. Sí, como leyeron.
En resumen, me drogaron, dejaron que me durmiera y después me llevaron a mi casa (no me acuerdo cómo, realmente no recuerdo mucho de ese día, efectos de la medicación, supongo). Y como podrán imaginarse, me robaron todo, o casi todo lo que había de valor en mi hogar.

Y aunque ser amenadaza con un cuchillo no es nada agradable, eso no es lo que considero lo peor. Lo más terrible es que cuando llamo a mis padres, en medio de una catarata de llantos, esas personas que, se supone, tienen que brindarte su consuelo incondicional, no te creen y aseguran que fuiste vos la que planeó todo el asalto y te consideran entregadora de tu propia casa.

Por suerte, por decir algo, es que no encontraron mi laptop, que, aparentemente, estaba bien escondida.

Así que heme aquí, en los que no son los mejores días de mi vida en lo emocional. Contando al mundo lo que me sucedió y, obviamente, deseando que no le pase a nadie. Creo que necesitaba escribirlo.


Nos vemos en la próxima, que prometo, será más alegre... Saludos!

 
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